El Agotamiento del Disfraz: Por Qué La Ansiedad Es La Alarma De Tu Inautenticidad

Si sientes que el aire se te va, que el pecho te aprieta y que el motor interno nunca se detiene, tengo una verdad brutal: la mayor parte de esa ansiedad no la creó el mundo; la creaste tú con tu autoexigencia.

Nos convencieron de que el camino al valor pasa por ser el agradador profesional. Nos llenamos de expectativas autoimpuestas, no porque queramos un premio, sino porque en el fondo, tememos a la pregunta más dolorosa: "¿Y si no soy lo suficientemente valioso para los demás?"

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Luis Mendez
Señor, Ayúdame a Ver: Por Qué Juzgar el Defecto Ajeno Es la Peor de las Hipocresías

Si hay algo en lo que los humanos somos verdaderos artistas, es en la clasificación de la imperfección.

Nos encanta vernos como el pecador "controlado" frente al pecador "caótico". Creemos en la pendejada de que hay errores elegantes y errores vulgares. Yo fui el que creía: “Bueno, yo solo procrastino y me guardo mis sentimientos, eso no es tan grave como el que engaña a su pareja o el que explota de ira.”

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Luis Mendez
La Vergüenza es un Pantano: Si Te Quedas Callado, Te Hundes

La vergüenza es el pantano del alma. Es esa tierra fétida, movediza y oscura donde guardamos todo lo que nos hace sentir indignos: nuestros errores más grandes, nuestros secretos más oscuros, y esa voz interna que nos grita que no somos suficientes.

Y si hay algo en lo que somos expertos, es en quedarnos a vivir ah

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Luis Mendez
Por Qué Soltar Expectativas Rejuvenece Más Que Cualquier Crema

Si te pregunto qué es lo que más te roba energía, probablemente pienses en el trabajo, los hijos o el tráfico. Yo te digo que es algo mucho más simple: las expectativas que pones en la gente que te rodea.

Fuimos criados con una enfermedad silenciosa y agotadora: la Proyección. Es el acto pendejo de vivir esperando que los demás actúen, piensen y reaccionen exactamente como lo harías tú en su lugar.

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Luis Mendez
El Freno de Emergencia: Por Qué la Procrastinación Después de una Pérdida NO Es Pereza, Es Dolor

Déjenme confesarles algo con la mano en el corazón: durante mucho tiempo, me juzgué por mi propia procrastinación. Creía que era una falla moral, un defecto de carácter, un simple "no quieres lo suficiente". Y me castigué con esa mentira.

Pero esa creencia es la más cruel de las tontearías. La procrastinación nunca es el problema. Es, sin filtros, el síntoma de que hay algo mucho más grande, más pesado, que está ocupando todo el espacio vital en tu alma.

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Luis Mendez