Tu vida no es un examen de "Falso o Verdadero": La pendejada de pensar en blanco y negro

Durante años, viví como si mi cerebro fuera una moneda: solo tenía dos caras. Éxito o fracaso. Bueno o malo. Conmigo o contra mí. La solución correcta o el error absoluto.

​Mi pendejada favorita era creer que para cada problema existía una sola respuesta válida, un único camino que me sacaría del hoyo. Y si no encontraba esa solución exacta, entonces estaba condenado. Esa rigidez no es "decisión" ni "carácter"; es una miopía emocional que te deja ciego ante el 99% de la realidad.

​Vivir en los extremos es agotador. Es como intentar caminar por una cuerda floja todo el día: un milímetro a la izquierda y eres un fracaso; un milímetro a la derecha y eres un impostor.

​La Trampa de la Solución Única

​Nos han vendido la idea de que la vida es como una ecuación matemática donde X solo puede valer un número. Pero la vida se parece más a un prisma.

​Cuando la luz blanca golpea un cristal, no sale "luz correcta" o "luz incorrecta". Se descompone en un abanico de colores. Todos son luz, pero con diferentes frecuencias.

​Mi error fue pasarme la vida buscando el "Blanco Puro" de la solución perfecta, cuando lo que necesitaba era entender que había un rojo de "paciencia", un azul de "cambio de rumbo" y un amarillo de "soltar el control". Creemos que si algo no sale como lo planeamos (el blanco), entonces es un desastre (el negro). Se nos olvida que en medio hay un arcoíris de matices que también funcionan.

​ El Alivio de la Tercera Opción (y la cuarta, y la quinta...)

​La ansiedad adora los binarios. "O me sale bien este proyecto o mi carrera se acabó". "O esta persona cambia o mi relación es un infierno".

​La pendejada aquí es olvidar que siempre hay una tercera opción. Y una cuarta. Y una quinta.

​Pensar que solo hay una salida es lo que nos mantiene atrapados en empleos que odiamos, en relaciones tóxicas o en hábitos que nos destruyen. Nos decimos: "No tengo otra opción". Pero la verdad es que tienes opciones, solo que no te gustan o te dan miedo. El prisma te enseña que puedes girar la situación un poco y ver un color diferente. Tal vez la solución no es "ganar" o "perder", sino "aprender y retirarse". Tal vez no es "quedarse" o "irse", sino "poner límites y observar".

​Si hoy te comparto esto es porque yo fui el pendejo que se ahogó en un vaso de agua buscando "la salida" cuando lo que tenía que hacer era simplemente dejar de pelear con el agua.

  1. Cuestiona tus "O... o...": Cada vez que te encuentres diciendo "O pasa esto o se acaba todo", detente. Pregúntate: "¿Qué otras tres cosas podrían pasar en medio?".

  2. Abraza el Gris: El gris no es mediocridad; el gris es madurez. Es entender que algo puede ser bueno y doloroso al mismo tiempo, o que una decisión puede ser correcta aunque no sea perfecta.

  3. Gira el Prisma: Si estás bloqueado, cambia el ángulo. Deja de buscar "La Solución" y empieza a buscar "Una Posibilidad".

​La vida no es un examen de opción múltiple con una sola respuesta correcta. Es un lienzo en blanco donde puedes mezclar todos los colores que quieras. Deja de ser un extremista de tu propio sufrimiento. La paz no está en encontrar la respuesta perfecta, sino en aceptar que hay mil formas de resolver el mismo rompecabezas.

Luis Mendez