Astigmatismo Mental: Por qué no ves la solución que tienes en la nariz

Es un  Error: Creer que "Pensar Más" es "Pensar Mejor"

​Fui el campeón mundial de la parálisis por análisis. Mi pendejada favorita era creer que si le daba 4,500 vueltas a un problema, la solución aparecería por arte de magia, iluminada y con música de ángeles.

​Pero el sobrepensamiento no es una lupa que te ayuda a ver mejor; es un astigmatismo emocional. Entre más piensas, más se deforman las luces, más sombras aparecen donde no las hay y más borroso se vuelve lo que tienes justo enfrente. Me volví un experto en fabricar monstruos en mi cabeza para luego quejarme de que no me dejaban dormir.

​El Lente Sucio de las Emociones

​¿Sabes por qué no vemos la respuesta aunque nos esté golpeando en la cara? Porque tenemos los lentes cargados de emociones limitantes.

​El miedo, la culpa y la vergüenza son como grasa en el cristal. Cuando estás abrumado, no estás viendo el problema; estás viendo tu miedo al fracaso proyectado sobre el problema.

●     ​La solución es decir "No", pero tu miedo al rechazo te hace ver un laberinto social imposible.

●     ​La respuesta es "Renuncia", pero tu inseguridad te hace ver un abismo sin fondo.

​Nos abrumamos porque le ponemos demasiada carga emocional a pasos que, en frío, son sencillos. El astigmatismo mental nos hace ver una montaña donde solo hay un escalón.

​La Adicción a la Complejidad

​A veces no queremos ver la respuesta porque la respuesta es dolorosamente simple. Y lo simple nos aterra porque lo simple requiere acción, mientras que lo complejo solo requiere que te quedes sentado "pensando".

​Sobrepensar es la forma más elegante de procrastinar. Si hago que el problema sea "muy difícil de entender", tengo la excusa perfecta para no resolverlo. Es más fácil decir "estoy confundido" que decir "tengo miedo de hacer lo que sé que tengo que hacer".

​Mi astigmatismo era una elección inconsciente para no ver la puerta de salida, porque cruzarla implicaba dejar de ser la víctima de mis propias circunstancias.

​Si hoy te comparto esto, es porque ya me cansé de frotarme los ojos esperando que la visión se aclare sola. La claridad no viene de pensar, viene de limpiar el lente.

  1. Deja de frotarte los ojos: Si estás en un ciclo de sobrepensamiento, para. No vas a encontrar la respuesta ahí dentro. Sal a caminar, lávate la cara, rompe el ritmo. La visión se aclara con el silencio, no con el ruido.

  2. Identifica la mancha: Pregúntate: "¿Qué emoción me está nublando la vista?". Si quitas el miedo de la ecuación, ¿cuál sería el paso más lógico? Casi siempre, esa es la respuesta.

  3. Acepta lo obvio: Nueve de cada diez veces, la solución es la primera que se te ocurrió, pero la descartaste por ser "demasiado simple". No busques el hilo negro; corta el nudo gordiano.

​La respuesta no está escondida, está bloqueada por el humo de tus propias dudas. Deja de intentar descifrar el universo y limpia tus lentes. La verdad no necesita que la pienses tanto, solo necesita que tengas la valentía de verla sin filtros.

Luis Mendez