CEO de tu Propia Existencia: El Arte de Contratar y Despedir Relaciones
Fui el pendejo que creía que tener un "buen corazón" significaba dejar que cualquiera se sentara en la mesa principal de mi vida.
Pasé años intentando cambiar a la gente, esperando que el deshonesto se volviera leal o que el egoísta se volviera generoso. Perdí tiempo y energía tratando de "arreglar" a personas que ni siquiera sabían que estaban rotas. Mi error no fue ser amable, mi error fue no entender que yo soy el Director General de mi propia vida.
Aceptar no es dar Acceso Ilimitado
La clave de la madurez es esta: Acepta a las personas exactamente como son, pero colócalas en el lugar correcto.
Aceptar que alguien es mentiroso, envidioso o simplemente incompatible contigo no significa que tengas que odiarlo. Significa que ya tienes la información necesaria para asignarle un puesto. No le das el manejo de tus finanzas a alguien que no sabe ahorrar, ¿verdad? Entonces, ¿por qué le das el manejo de tus emociones a alguien que no sabe cuidar las suyas?
Aceptar es dejar de pelear con la realidad. Colocarlos en el lugar correcto es proteger tu empresa.
El Manual de Recursos Humanos de tu Vida
Como CEO, tienes la autoridad absoluta para organizar tu organigrama emocional:
Contrata con cautela: No dejes entrar a cualquiera a tu círculo íntimo. Evalúa valores, no solo carisma.
Asciende por mérito: Aquellos que han demostrado lealtad, respeto y apoyo en los momentos difíciles merecen un puesto en tu "Junta Directiva". Son tus VIPs.
Degrada cuando sea necesario: Hay personas que solían estar en primera fila, pero que con sus acciones han demostrado que ya no pertenecen ahí. Mándalos al departamento de "conocidos" o de "gente que veo una vez al año". No necesitas drama, solo distancia.
Despide sin culpa: Hay relaciones que simplemente son "activos tóxicos". Si alguien drena tu energía, sabotea tus sueños o falta el respeto a tus límites, su contrato se termina hoy. No es crueldad, es supervivencia corporativa.
Si hoy te doy un consejo inteligente, es porque fui el tonto que puso a "becarios" emocionales a cargo de su felicidad y terminó en la quiebra.
Haz una auditoría hoy mismo: Mira a tu alrededor. ¿Quién está sentado en tu oficina principal? ¿Aportan valor o solo generan gastos de energía?
Deja de ser el departamento de quejas: No pierdas tiempo explicando por qué los "degradas". Simplemente deja de darles acceso a la información confidencial de tu corazón.
Tu tiempo es el presupuesto: No lo inviertas en proyectos (personas) que no tienen retorno de inversión en paz y alegría.
La vida es demasiado corta para tener un organigrama lleno de parásitos. Rodéate de gente que suba el nivel de la empresa, que te desafíe a ser mejor y que entienda que estar en tu vida es un privilegio, no un derecho adquirido.