La Trampa del Resultado: Cuando lo Correcto Se Siente Como un Desastre
Fui el pendejo que creía que si una decisión me hacía sufrir o generaba un problema, entonces me había equivocado.
Vivimos con la idea romántica de que "hacer lo correcto" trae una paz inmediata y una alfombra roja de bendiciones. Pensamos que si elegimos el camino del bien, el universo conspirará para que todo encaje. Pero la realidad es mucho más cínica: Hay decisiones correctas que parecerán terminar en caos y que, a simple vista, no terminan "bien".
Confundir el resultado con la validez de tu elección es el primer paso para perder tu brújula interna.
El Caos como Confirmación
A veces, la decisión correcta es la que detona la bomba.
La decisión correcta puede ser terminar una relación, y eso implica soledad, llanto y una familia dividida.
La decisión correcta puede ser renunciar a un trabajo éticamente cuestionable, y eso implica incertidumbre económica y puertas cerradas.
La decisión correcta puede ser decir una verdad incómoda, y eso implica el rechazo de personas que querías.
¿Significa que elegiste mal porque ahora hay ruido y dolor? No. Significa que tuviste el valor de romper una estructura que se sostenía sobre una mentira. El caos no siempre es un castigo; a veces es el proceso de limpieza necesario después de haber tomado una decisión que priorizó tu integridad sobre tu comodidad.
III. Lo que se Siente Bien vs. Lo que es Correcto
Cuidado con guiarte solo por el "sentirse bien". Las adicciones se sienten bien al principio. Las mentiras piadosas se sienten bien porque evitan el roce. Seguir en tu zona de confort se siente de maravilla.
Sin embargo, hay decisiones que se sienten horrible mientras las tomas. Se siente un vacío en el estómago, te tiemblan las manos y pasas noches sin dormir. Pero esa angustia no es de error, es de crecimiento. Es el peso de la responsabilidad de ser fiel a tus valores cuando el mundo te pide que seas fiel a las apariencias.
Si hoy te doy un consejo inteligente, es porque fui el pendejo que cambió decisiones correctas por decisiones "fáciles" solo para que nadie se enojara conmigo.
Evalúa el origen: No juzgues tu decisión por cómo terminó, júzgala por desde dónde la tomaste. Si nació de la honestidad, el respeto y la integridad, fue la correcta, aunque el mundo se esté cayendo a pedazos afuera.
Acepta el costo: Hacer lo correcto no es gratis. A veces el precio es el conflicto, la crítica o la pérdida. Paga el precio con la frente en alto.
Distingue entre "mal" y "difícil": Que una situación sea difícil no significa que esté mal. A veces, el camino correcto es el más empinado.
No vales por tus finales felices, vales por la rectitud de tus pasos. Si tu conciencia está tranquila en medio del caos, entonces elegiste bien. El tiempo se encargará de acomodar las piezas, pero tu integridad ya está a salvo.