El Éxito es un Menú a la Carta: Deja de comer lo que otros te recetan
Hubo un tiempo en el que mi brújula interna estaba calibrada por lo que veía en una pantalla de 6 pulgadas. Mi pendejada favorita era creer que el "éxito" era un paquete estándar que incluía: un cuerpo de revista, viajes constantes, una oficina minimalista y una sonrisa permanente de quien acaba de alcanzar la iluminación.
Me pasé años intentando encajar mi vida en los zapatos de otros, solo para terminar con ampollas en el alma. Me sentía un fracasado porque mi felicidad no se veía como la del influencer de turno o el "gurú" de negocios que te dice que si no estás facturando mientras duermes, estás desperdiciando tu vida.
¿Felicidad según quién?
Vivimos en una época donde todo el mundo tiene una receta para tu vida, pero nadie conoce tu cocina. Las redes sociales están llenas de gente gritando: "¡La felicidad es esto!" o "¡Esto es lo que tienes que lograr para ser exitoso!".
Pero, ¿qué carajos es el éxito? ¿Tener un millón de seguidores o tener tres amigos que te contesten el teléfono a las 3 de la mañana si estás llorando? ¿Tener una cuenta bancaria gorda o tener tiempo para sentarte a ver el atardecer sin sentir que estás perdiendo dinero?
La felicidad es el concepto más subjetivo de la historia, y aun así, somos tan pendejos de dejar que un desconocido en TikTok nos dicte la definición. El éxito de uno puede ser la prisión de otro.
El Gran Cuestionamiento
Para dejar de vivir la vida de otros, tienes que cometer el acto más subversivo que existe hoy: sentarte a solas y cuestionar todo lo que te han vendido.
Tienes que mirar tus metas actuales y preguntarte honestamente: "¿Esto lo quiero yo, o lo quiero para que otros vean que lo tengo?".
● Si el éxito para ti es vivir en una cabaña cultivando tomates, eso es éxito.
● Si para ti la felicidad es tener un empleo estable que te permita salir a las 5:00 PM para jugar con tus hijos, eso es felicidad.
El problema no es que no sepas cómo llegar al éxito; el problema es que estás usando un mapa que fue diseñado para el destino de alguien más.
Si hoy te comparto esto, es porque yo fui el pendejo que se sintió infeliz teniendo cosas que se suponía que debían hacerme feliz.
Define tus propios términos: Si no estableces qué es el éxito para ti, el mundo te impondrá su definición y te mantendrá corriendo en una rueda de hámster por el resto de tus días.
Silencia el ruido: Deja de seguir a personas que te hacen sentir que lo que tienes no es suficiente. El algoritmo no sabe qué te da paz; solo sabe qué te mantiene pegado a la pantalla.
Acepta tu "Felicidad Rara": Tal vez tu felicidad es simple, o tal vez es extraña para el estándar social. No importa. Si a ti te da paz, es la respuesta correcta.
La felicidad no es un destino al que se llega siguiendo una guía de Instagram; es el resultado de ser lo suficientemente valiente como para decidir qué es lo que realmente te importa a ti. Deja de ser un turista en la vida de los demás y conviértete en el arquitecto de tu propio concepto de éxito.