El amor propio es una acción, no un sentimiento

Todos hemos escuchado la frase "ámate a ti mismo". Suena bonito, pero ¿qué significa realmente? Para muchos de nosotros, el amor propio es una idea abstracta, un sentimiento que esperamos sentir algún día. Sin embargo, si lo vemos como una acción diaria, todo cambia.

Practicar el amor propio significa aprender a confiar en nosotros mismos, a tratarnos con respeto y a ser bondadosos y afectuosos con nosotros mismos. Esto no es fácil, especialmente cuando consideramos lo duros que tendemos a ser con nosotros mismos.

¿Cuántas veces al día te sorprendes pensando: "qué estúpido soy" o "soy un imbécil"?

Piensa en esto: si le dices a alguien que lo amas, ¿le hablarías así? Si llamar "estúpido" o "imbécil" a una persona que amas es incongruente con el amor, hablarte así a ti mismo también lo es. Este tipo de autodiálogo provoca un daño enorme en nuestra autoestima.

Vivir en acción, no en palabras

La escritora Bell Hooks nos invita a pensar en el amor "siempre como una acción en lugar de un sentimiento". Esta idea es transformadora. Cuando no practicamos el amor con las personas que decimos amar, nos sentimos drenados. Vivir diciendo una cosa y haciendo otra se llama incongruencia, y vivir así es agotador.

Lo mismo aplica a la relación con nosotros mismos. Si decimos que nos amamos, pero nos tratamos mal, la contradicción nos pesa. Es como decirle a alguien "te quiero" mientras le das la espalda.

Nuestras acciones son mucho más poderosas que nuestras palabras. La forma en que nos comportamos cada día es tan importante, si no más, que decirnos "me amo" a diario.

El amor propio se construye con pequeños actos

Entonces, ¿cómo se ve el amor propio en la práctica?

  • Poner límites: Decir "no" cuando tu cuerpo o tu mente necesitan un descanso.

  • Perdonar tus errores: En lugar de castigarte, reconocer que eres un ser humano y que te equivocas.

  • Priorizarte: Dedicar tiempo para hacer algo que te nutra, ya sea leer, caminar o simplemente sentarte en silencio.

  • Hablarte con amabilidad: Sustituir "soy un tonto" por "esto fue un error, ¿qué puedo aprender?".

El amor propio no es un destino al que llegas. Es un hábito que construyes día a día, un acto de bondad a la vez. No se trata de esperar sentirte digno, sino de empezar a tratarte como si ya lo fueras.

Luis Mendez