Frágil, Manéjese con Cuidado: El Amor es Cuidar la Grieta Ajena Como Si Fuera Propia
Fui el tonto con "manos de mantequilla" emocional.
Creía que el amor era disfrutar de la mejor versión del otro: su alegría, su belleza, su éxito. Pero cuando aparecía la fragilidad —el miedo irracional, la inseguridad de la infancia, la tristeza sin motivo aparente—, yo me impacientaba. Decía cosas como: "No seas dramático@", "Ya vas a empezar" o "Tienes que ser más fuerte".
Leer más
El Narcisismo de la Decepción: Nadie Tiene por qué ser Tu Fotocopia
Es un error creer que tú eres el "Molde Correcto" y yo fui el pendejo que vivía decepcionado por pensar así.
Me molestaba que mi pareja no ordenara la ropa "como se debe" (o sea, como yo), que mi amigo no respondiera los mensajes con mi misma urgencia, o que mi equipo de trabajo no tuviera mí misma intensidad. Vivía en un estado de juicio constante porque, en mi mente, yo era la medida de todas las cosas.
Leer más
El Síndrome del Volcán: Por Qué Tu Reacción No Es Culpa de Quien Encendió la Mecha
Fui el pendejo con la mecha corta.
Vivía convencido de que mis reacciones eran la consecuencia lógica de las acciones de los demás. "Me gritó, por eso exploté", "Me ignoró, por eso me puse ansioso". Creía que el mundo exterior tenía el control remoto de mis emociones y que yo solo era un espectador de mis propios estallidos.
Pero la verdad es más profunda y un poco más incómoda: Nuestras reacciones no son el resultado de lo que sucede, sino de nuestra manera de percibir lo que sucede.
Leer más
El Infierno Ficticio: Sufrimos Más por lo que Suponemos que Pasará que por lo que Realmente Sucede
Si algo caracteriza a la mente humana es su capacidad para predecir. Es una función evolutiva diseñada para la supervivencia. El problema es que, en la vida moderna, hemos pervertido esa función: usamos nuestra imaginación, la herramienta más poderosa que tenemos, para simular constantemente escenarios catastróficos.
Leer más
El Falso Atajo: Por Qué Tu Vida No Es Un Microondas y La Magia No Existe
Fui el necio adicto a la inmediatez.
Vivimos en la era del microondas emocional. Queremos todo rápido: la solución al problema, el hack para el éxito, la pastilla para la ansiedad. La gente busca recetas rápidas para el cambio, pensando que la vida funciona como una aplicación que se actualiza en segundos.
Leer más
Abandona el Disfraz de Salvador: Nadie Puede Ser Ayudado Si No Quiere Ser Arreglado
Fui el pendejo con el complejo de mesías.
Creía que mi propósito era ver el problema de los demás antes que ellos, ofrecer soluciones sin que me las pidieran, y desgastarme en batallas que no eran mías. Es esa manía tóxica que tenemos de querer ayudar a quien no quiere ser ayudado.
Leer más
De la Ilusión a la Acción: Por Qué la Esperanza No Es Un Sentimiento, Es Un Plan de Vuelo
Hace un tiempo, escuchaba a una persona que conversaba conmigo acerca de sus conflictos familiares. Me decía con una voz agotada que guardaba la esperanza de que "esto en algún momento cambiara".
Solemos usar esa frase para todo: "Tengo la esperanza de que mi pareja cambie", "Tengo la esperanza de un futuro mejor", "Tengo la esperanza de que mi familia sea unida".
Ahí está la trampa. Confundimos la esperanza con una emoción suave, con un deseo o con la fe en que la suerte nos arreglará el problema. Y mientras "guardamos" esa esperanza, nos quedamos quietos y paralizados, esperando que el cambio caiga del cielo.
Leer más
Guía para Volver a Empezar: Si No Sabes por Dónde, Empieza por Ti
Fui el necio que, cada vez que se le derrumbaba la vida, salía corriendo a la calle a buscar materiales. Buscaba un nuevo trabajo, una nueva pareja, un nuevo grupo de amigos o un nuevo viaje que "me encontrara".
Creía que empezar de nuevo era una cuestión de geografía o de estatus. "Si cambio esto afuera, por fin estaré bien adentro".
Leer más
La Neblina del Engaño: Deja de Pedir Señales Si Ya Sabes lo Que Tienes Que Hacer
Fui el pendejo experto en la procrastinación espiritual.
Cuando sabía que tenía que soltar a alguien, poner un límite difícil o dejar un trabajo tóxico, en lugar de actuar, decía: "Voy a esperar una señal del universo." Buscaba una pluma que cayera del cielo, una canción en la radio o el mensaje de un profeta que me diera permiso para hacer lo que mi interior ya me estaba gritando.
Leer más
El Espejo de la Pareja: Deja de Buscar a la Persona Correcta y Conviértete en la Persona Digna
Fui el tonto con la lista.
Todos tenemos una. Es esa lista mental, o a veces escrita, con todos los aspectos que la "persona correcta" debe cumplir: que sea emocionalmente inteligente, que tenga estabilidad financiera, que sepa comunicar, que sea atractivo, que tenga ambición, que me dé paz...
Leer más