Frágil, Manéjese con Cuidado: El Amor es Cuidar la Grieta Ajena Como Si Fuera Propia

Fui el tonto con "manos de mantequilla" emocional.

Creía que el amor era disfrutar de la mejor versión del otro: su alegría, su belleza, su éxito. Pero cuando aparecía la fragilidad —el miedo irracional, la inseguridad de la infancia, la tristeza sin motivo aparente—, yo me impacientaba. Decía cosas como: "No seas dramático@", "Ya vas a empezar" o "Tienes que ser más fuerte".

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Luis Mendez
El Narcisismo de la Decepción: Nadie Tiene por qué ser Tu Fotocopia

Es un error creer que tú eres el "Molde Correcto" y yo fui el pendejo que vivía decepcionado por pensar así.

Me molestaba que mi pareja no ordenara la ropa "como se debe" (o sea, como yo), que mi amigo no respondiera los mensajes con mi misma urgencia, o que mi equipo de trabajo no tuviera mí misma intensidad. Vivía en un estado de juicio constante porque, en mi mente, yo era la medida de todas las cosas.

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Luis Mendez
El Síndrome del Volcán: Por Qué Tu Reacción No Es Culpa de Quien Encendió la Mecha

Fui el pendejo con la mecha corta.

Vivía convencido de que mis reacciones eran la consecuencia lógica de las acciones de los demás. "Me gritó, por eso exploté", "Me ignoró, por eso me puse ansioso". Creía que el mundo exterior tenía el control remoto de mis emociones y que yo solo era un espectador de mis propios estallidos.

Pero la verdad es más profunda y un poco más incómoda: Nuestras reacciones no son el resultado de lo que sucede, sino de nuestra manera de percibir lo que sucede.

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Luis Mendez
De la Ilusión a la Acción: Por Qué la Esperanza No Es Un Sentimiento, Es Un Plan de Vuelo

Hace un tiempo, escuchaba a una persona que conversaba conmigo acerca de sus conflictos familiares. Me decía con una voz agotada que guardaba la esperanza de que "esto en algún momento cambiara".

Solemos usar esa frase para todo: "Tengo la esperanza de que mi pareja cambie", "Tengo la esperanza de un futuro mejor", "Tengo la esperanza de que mi familia sea unida".

Ahí está la trampa. Confundimos la esperanza con una emoción suave, con un deseo o con la fe en que la suerte nos arreglará el problema. Y mientras "guardamos" esa esperanza, nos quedamos quietos y paralizados, esperando que el cambio caiga del cielo.

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Luis Mendez
Guía para Volver a Empezar: Si No Sabes por Dónde, Empieza por Ti

Fui el necio que, cada vez que se le derrumbaba la vida, salía corriendo a la calle a buscar materiales. Buscaba un nuevo trabajo, una nueva pareja, un nuevo grupo de amigos o un nuevo viaje que "me encontrara".

Creía que empezar de nuevo era una cuestión de geografía o de estatus. "Si cambio esto afuera, por fin estaré bien adentro".

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Luis Mendez
La Neblina del Engaño: Deja de Pedir Señales Si Ya Sabes lo Que Tienes Que Hacer

Fui el pendejo experto en la procrastinación espiritual.

Cuando sabía que tenía que soltar a alguien, poner un límite difícil o dejar un trabajo tóxico, en lugar de actuar, decía: "Voy a esperar una señal del universo." Buscaba una pluma que cayera del cielo, una canción en la radio o el mensaje de un profeta que me diera permiso para hacer lo que mi interior ya me estaba gritando.

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Luis Mendez