Primero Yo: Por Qué Salvarte a Ti es la Única Forma de Salvar al Mundo

Fui el pendejo que quería arreglarle la vida a todo el mundo mientras la mía se caía a pedazos.

Creía que ponerme al final de la fila me hacía "buena persona". Pensaba que sacrificar mis necesidades, mis deseos y mi paz por los demás era un acto de nobleza suprema. Pero la realidad es mucho más cínica: No puedes dar lo que no tienes. Si intentas dar agua desde un pozo seco, lo único que vas a entregar es polvo y frustración.

Si quieres ayudar a muchas personas, ayúdate a ti primero. No es egoísmo, es logística básica.

El Espejismo de la "Gran Persona"

Muchos andan por ahí con la bandera de "yo ayudo a todos" y "soy una gran persona", pero viven de la apariencia. Se esconden detrás de una máscara de santidad porque les aterra mirar lo que hay debajo.

Es muy fácil "cambiar al mundo" en redes sociales o en conversaciones de café, pero es jodidamente difícil cambiar adentro de ti y conocerte.

  • Muchos no saben quiénes son cuando se apagan las luces.

  • Muchos ni siquiera se conocen a sí mismos porque han pasado toda su vida tratando de ser lo que otros esperan.

  • Muchos viven escondiendo sus lados de sombra, fingiendo que no tienen envidia, rabia o ego, mientras esos mismos monstruos dirigen su vida desde el sótano.

Conocer tu Sombra para no Proyectarla

Si crees que eres "pura luz", eres peligroso. Porque esa sombra que no reconoces en ti, la vas a terminar proyectando en los demás. Vas a juzgar, vas a herir y vas a manipular creyendo que lo haces "por el bien del otro".

El verdadero cambio no empieza con un discurso afuera, sino con una linterna adentro. Conocer tus rincones más oscuros es lo que te da la verdadera capacidad de ser compasivo con los demás. Cuando dejas de aparentar que eres perfecto, finalmente dejas de exigirle perfección al resto del mundo.

Si hoy te doy un consejo inteligente, es porque fui el necio que intentó cambiar el océano sin saber nadar.

  1. Ponte la máscara de oxígeno primero: Como en los aviones. Si no respiras tú, no vas a salvar a nadie. Tu salud mental, tu paz y tu autoconocimiento son la prioridad número uno.

  2. Mata al "Santo" de vitrina: Deja de preocuparte por parecer una gran persona y empieza por ser una persona real. La autenticidad ayuda más que la caridad fingida.

  3. La introspección es el trabajo más duro: No busques fuera lo que no has ordenado dentro. Si tu casa interior es un caos, cualquier ayuda que des afuera será solo un parche para tu propia ansiedad.

¿Quieres cambiar el mundo? Empieza por el único territorio sobre el que realmente tienes jurisdicción: Tú mismo.

Luis Mendez