La Trampa de la Vara Torcida: Por Qué Tu Arte No Son Tus Métricas

Fui el pendejo que muchas veces dejaba de escribir por placer para empezar a empezar a escribir por estadísticas.

Como artista, creador o emprendedor, te venden una mentira muy brillante: que tu éxito es proporcional a tus números. El fracaso asusta, sí; pero seamos honestos, la vergüenza nos asusta mucho más. Sentir que "no llenamos", que "nadie nos dio like" o que el salón estaba vacío se siente como un juicio público sobre nuestra calidad humana.

El problema es que, sin darte cuenta, te vuelves esclavo de una cifra que depende de agradar a otros. Tu valor empieza a ser dictado por la cantidad de libros o boletos que vendes, por las vistas, por los algoritmos y por métricas que otros decidieron usar para validar cuánto vales.

La Escalera al Vacío

Esta es la trampa: hoy celebras que vendiste 100 entradas. Mañana necesitas 1,000. Después tendrán que ser 10,000 para sentir la misma dopamina. Nunca será suficiente porque siempre habrá una cifra mayor que te recordará lo lejos que estás de un "éxito" que, además, siempre está moviendo la meta.

Vivir así es vivir en peligro, porque amenaza con definir tu identidad. Confundes lo que produces con lo que eres. Si el número sube, te sientes un dios; si el número baja, te sientes una basura. Estás permitiendo que una vara torcida mida la profundidad de tu alma.

Resultados vs. Esencia

Vivimos en un mundo que aplaude más los resultados que la esencia. Se premia el sold out, pero no se pregunta cuánto de ti dejaste en la canción. Se premia el video viral, pero no el proceso de honestidad que hubo detrás.

Tienes que cuidarte, porque si no, terminarás midiendo tu vida con el instrumento equivocado.

  • No vales porque haya miles de personas sentadas escuchándote.

  • No vales porque un algoritmo decidió que hoy eras "relevante".

  • Tu valor está en la valentía de haber creado algo donde antes no había nada.

Si tu identidad depende del aplauso, estarás muerto cuando llegue el silencio. Y en la carrera de la vida, el silencio siempre llega en algún momento.

Si hoy te doy un consejo inteligente, es porque fui el escritor que casi apaga su voz porque los números no gritaban tan fuerte como su ego quería.

No dejes que el contador de vistas sea el termómetro de tu corazón.

  1. Separa tu ser de tu hacer: Tú eres el creador, no el producto. Si el proyecto fracasa, tú no eres un fracaso.

  2. Define tu propio éxito: ¿Es conmover a una sola persona? ¿Es haber terminado la obra? Si tu meta depende de ti, nadie te la puede quitar.

  3. Canta para el vacío si es necesario: El arte que nace por la necesidad de expresarse es eterno; el arte que nace para ser medido nace muerto.

No vales por los seguidores, vales por la verdad que sostienes cuando nadie está mirando. Recupera tu arte, quítale la etiqueta del precio y vuelve a crear por la única razón que importa: porque tu esencia lo necesita.

Luis Mendez