La Metamorfosis del Monstruo: Por qué lo que ignoras hoy te devorará mañana
El Error: El Pendejo Escapista
Durante años, fui el campeón mundial de la evasión. Si algo me dolía, me iba de fiesta; si me sentía solo, prendía la televisión; si sentía culpa, me llenaba de trabajo. Tenía la pendeja teoría de que las emociones son como las visitas incómodas: si no les abres la puerta y haces como que no estás, eventualmente se cansan y se van.
Qué equivocado estaba. La gran mayoría de las personas evitan sus emociones pensando que el tiempo es un borrador mágico que las hará desaparecer. Pero las emociones no mueren por inanición; se alimentan de tu silencio y crecen en la oscuridad de tu subconsciente.
De Lagartija a Dragón
El problema de evitar lo que sientes es que le das permiso de evolucionar sin supervisión.
● Esa tristeza que hoy es una pequeña lagartija que podrías sostener en la mano y observar, si la ignoras, mañana será un cocodrilo y pasado mañana un gran dragón.
● Ese pequeño enojo por algo que no dijiste se convierte en un rencor gigante.
● Esa leve inseguridad que no quisiste mirar se transforma en una ansiedad paralizante.
Cuando finalmente decides (o la vida te obliga) a mirar hacia atrás, ya no tienes un sentimiento que procesar; tienes una bestia de mil cabezas que está incendiando tu paz mental, tu salud física y tus relaciones. Lo que empezó siendo un susurro emocional ahora es un rugido que no te deja dormir.
El Costo de la Anestesia
El pendejo cree que se está ahorrando el dolor al no sentirlo, pero lo único que está haciendo es pagarlo a plazos con intereses altísimos.
Para mantener a ese "dragón" encerrado, necesitas anestesiarte. Algunos usan el alcohol, otros el celular, otros la comida o las relaciones tóxicas. El problema es que la anestesia no es selectiva: cuando duermes el dolor, también duermes la alegría, la creatividad y la capacidad de conectar. Terminas viviendo una vida "plana" solo por el miedo a enfrentar a la lagartija que dejaste crecer.
Yo fui el que esperó a que el dragón quemara toda la casa para admitir que tenía miedo. Hoy entiendo que sentir es el camino más rápido para dejar de sufrir.
Nombra a la Lagartija: En cuanto sientas algo incómodo, ponle nombre. "Siento celos", "Siento envidia", "Siento miedo". Al nombrarlo, le quitas el poder del misterio. Es mucho más fácil lidiar con una emoción identificada que con un malestar genérico.
Siéntate con la Bestia: No corras. Permite que la emoción te atraviese. Llora, grita en una almohada o escribe lo que sientes. La emoción es energía en movimiento; si la dejas fluir, sale. Si la bloqueas, se estanca y se pudre.
Mátalos de chiquitos: No esperes a que sea un incendio forestal para apagar la cerilla. Atiende tus sentimientos hoy, aunque sea incómodo, para que no tengas que pelear por tu vida mañana.
La meta no es ser una persona que no siente nada, es ser alguien que no le tiene miedo a nada de lo que siente. El ex-pendejo sabe que es mejor un momento de dolor honesto que una vida de anestesia cobarde. Enfrenta a tu lagartija hoy, antes de que amanezcas compartiendo la cama con un dragón.