La mentira del "Me Vale Madre": Por qué lo que otros piensan sí importa (a veces)

Últimamente, las redes sociales se han llenado de una moda peligrosa: el culto al "que te valga madre lo que piensen los demás". Se vende como la cura definitiva para la ansiedad, pero mi pendejada favorita fue creer que eso significaba que podía ser un ermitaño emocional.

​El problema de que te valga madre todo es que terminas convirtiéndote en alguien arrogante, incapaz de escuchar críticas constructivas y, sobre todo, alguien que rompe vínculos por puro ego. La realidad es que somos seres sociales. Si te importa un bledo lo que piensa tu pareja, tus hijos o la gente que admiras, no eres "libre", simplemente eres un tipo difícil con el que nadie quiere estar.

​El Asunto es: ¿Hasta dónde y hasta cuándo?

​El error no es que nos importe; el error es a quién le damos el poder de que nos importe.

​No es lo mismo lo que piensa el tipo anónimo que te insulta en Twitter, que lo que piensa ese mentor que te ha visto crecer y te dice: "Oye, te estás volviendo un arrogante".

●     ​Hasta dónde: La opinión de los demás debe importar hasta el límite de tu integridad. Si la opinión del otro te pide que dejes de ser tú mismo para complacerlo, ahí es donde cierras la puerta. Pero si la opinión del otro es un espejo que te muestra una mancha en la cara que tú no ves, deberías agradecerlo.

●     ​Hasta cuándo: Debe importar mientras esa opinión sea una herramienta para mejorar, no una cadena para detenerte. La opinión ajena es un dato, no una sentencia.

​El Filtro del Respeto

​La pregunta correcta no es "¿Cómo hago para que no me importe?", sino "¿He seleccionado bien a las personas cuya opinión valoro?".

​Vivir sin que te importe nada de nadie es una forma de cobardía; es el miedo a ser juzgado. La madurez consiste en elegir un círculo pequeño de personas —tu consejo de sabios— a quienes les das permiso de opinar sobre tu vida. A esas personas tiene que importarles lo que haces, y a ti tiene que importarte lo que ellos piensan. Eso se llama rendición de cuentas, y es lo único que nos mantiene cuerdos.

​ La Lección del Ex-Pendejo

​Si hoy te comparto esto, es porque yo fui el pendejo que usó el "me vale madre" como un escudo para no aceptar mis errores.

  1. Distingue entre Ruido y Feedback: El ruido es la masa, el vecino chismoso o el seguidor envidioso. Eso sí mándalo a la m... El feedback es la observación honesta de alguien que te ama. Eso guárdalo en el bolsillo.

  2. No confundas Autenticidad con Grosería: Ser auténtico no te da permiso para ser un patán al que no le importa el impacto de sus palabras en los demás. La empatía requiere que te importe, al menos un poco, el efecto que causas.

  3. Define tu "Círculo de Opinión": Elige a 5 personas. Solo la opinión de esas 5 personas tiene derecho a quitarte el sueño más de diez minutos. Para el resto del mundo, aplica el silencio administrativo.

La meta no es ser indiferente, es ser selectivo. Que no te importe lo que piense el mundo, pero que te importe muchísimo lo que piense la persona en la que te estás convirtiendo y el puñado de gente que te ayuda a llegar ahí.

Luis Mendez