La Fortaleza Mental: El mundo arde, pero tu casa está fresca

El error más común —y el que más años de vida me robó— fue creer que para yo estar bien, el mundo tenía que estar bien. Esperaba que no hubiera tráfico, que la economía subiera, que mi jefe estuviera de buen humor y que internet fuera un lugar amable.

​Vivir así es vivir como un rehén. Si tu paz depende de que el mundo se comporte como tú quieres, felicidades: le has entregado el control remoto de tus emociones a un universo que es, por naturaleza, caótico e indiferente. El pendejo promedio es una marioneta de las circunstancias; si afuera llueve, él llora.

​Tu Mente es un Territorio Soberano

​Afuera puede haber una guerra, una crisis o un chisme en tendencia, pero tu mente es tu propio mundo. Es el único lugar en todo el universo donde tú eres el legislador, el juez y el guardia de seguridad.

​La realidad externa es lo que sucede; la realidad interna es lo que tú te dices sobre lo que sucede. El caos no entra en tu vida si tú no le abres la puerta. Puedes caminar por el lodo sin mancharte el alma, siempre y cuando entiendas que la frontera entre el afuera y el adentro es sagrada.

​No Entregues las Llaves de tu Tranquilidad

​¿Le darías las llaves de tu casa a la persona que más te cae mal? ¿Le darías tu cuenta bancaria a un extraño en la calle? Entonces, ¿por qué le das tu tranquilidad a cualquiera que te lanza una crítica o a cualquier noticia alarmista?

​Entregar las llaves significa que:

●     ​Si alguien te insulta, tú decides que tu día se arruinó.

●     ​Si algo no sale como planeaste, tú decides que eres un fracasado.

●     ​Si el mundo está en caos, tú decides que no puedes ser feliz.

​El ex-pendejo recupera sus llaves. Entiende que la paz no es la ausencia de problemas, sino la presencia de un centro sólido que no se tambalea con el viento.

​Yo fui el que se despertaba a leer malas noticias y dejaba que el caos global dictara mi ritmo cardiaco. Hoy entiendo que mi paz es mi responsabilidad exclusiva.

  1. Crea una Aduana Mental: Todo lo que pasa afuera tiene que pasar por una revisión antes de entrar a tu mente. Pregúntate: "¿Esto es algo que puedo controlar?". Si la respuesta es no, no tiene permiso de residencia en tu cabeza.

  2. Construye tu Refugio Interior: Cultiva ideas, lecturas y hábitos que te mantengan centrado. Tu mente debe ser un lugar al que te guste volver cuando el mundo exterior se vuelve insoportable.

  3. El Mundo seguirá siendo Mundo: No esperes a que el caos termine para estar tranquilo. El caos no va a parar. La maestría no es calmar las olas, es aprender a navegar en la tormenta sin que el agua entre en tu barco.

​La meta no es ser indiferente a lo que pasa, es ser invulnerable. Que el mundo ruede, que el caos siga su curso, pero que a tu paz nadie entre sin invitación. Porque al final del día, tú eres el único que tiene que dormir con sus propios pensamientos.

Luis Mendez