El truco para saltarse el nivel: Por qué tu obsesión con la inmediatez te está dejando vacío

Es un Error: Querer el postre sin haber masticado la cena

​Vivimos en la era del "clic". Queremos el cuerpo fit en 30 días, el negocio millonario en 6 meses y la sanación emocional en una sesión de terapia. Mi pendejada favorita era creer que el malestar era un error del sistema, algo que debía ser eliminado lo más rápido posible con una pastilla, una compra compulsiva o un video de 15 segundos.

​Pensaba que si me sentía mal, estaba perdiendo el tiempo. Quería saltarme la brecha del proceso e ir directo al resultado. Pero la vida no tiene un botón de "omitir anuncio". Intentar llegar al final sin pasar por el medio es como comprar un videojuego y preguntar de inmediato: "¿Cómo llego al último nivel?". ¡Felicidades, idiota! Acabas de arruinarte la experiencia. Has pagado por un viaje del que solo quieres el destino, olvidando que el juego es el camino.

​ El Valor Infravalorado de Estar Jodido

​Nos han enseñado a odiar la tristeza, a evitar la incertidumbre y a anestesiar la soledad. Pero aquí está la verdad que ningún gurú del optimismo te va a decir: El malestar es el mayor maestro que vas a tener.

​Cuando evitas la brecha del malestar, te pierdes el aprendizaje. La tristeza te enseña qué es lo que realmente te importa. La incertidumbre te enseña a confiar en tus propios recursos. El aburrimiento te enseña a ser creativo. Si siempre buscas la salida rápida, te conviertes en una persona "frágil de microondas": te ves bien por fuera, pero estás frío y crudo por dentro. No tienes profundidad porque nunca permitiste que el proceso te transformara.

​ La Incertidumbre no es un Pozo, es un Puente

​Le tenemos un miedo pavoroso a no saber qué va a pasar. Queremos garantías, contratos y señales del universo antes de dar un paso. Pero la vida es, por definición, incertidumbre.

​Queremos la paz de haber llegado, pero la paz real solo se encuentra cuando aprendes a caminar tranquilo mientras estás perdido. La brecha del malestar es donde se forja el carácter. Es ese espacio incómodo entre quien eras y quien quieres ser. Si te saltas ese espacio, llegas al final siendo la misma persona pequeña que empezó, solo que con un trofeo que no sabe cómo sostener.

​Si hoy te comparto esto, es porque yo fui el pendejo que abandonó proyectos, relaciones y sueños solo porque "se sentía difícil" o "no veía resultados inmediatos".

  1. Deja de buscar el atajo: El atajo suele ser el camino más largo hacia la mediocridad. Acepta que las cosas buenas toman tiempo, esfuerzo y, a veces, un par de lágrimas.

  2. Habita tu malestar: Cuando te sientas triste o abrumado, no corras. Quédate ahí un momento. Pregúntale a esa sensación: "¿Qué viniste a enseñarme?". No te mueres por estar incómodo, te mueres por intentar no estarlo.

  3. Disfruta el nivel actual: Deja de mirar la pantalla final. El "juego" es hoy. Si hoy toca el nivel de la incertidumbre, juégalo con todo. Es el único nivel que tienes disponible ahora.

La madurez es la capacidad de sostener la incomodidad sin salir corriendo. No busques llegar rápido al último capítulo; asegúrate de que, cuando llegues, seas una persona que realmente merezca ese final.

Luis Mendez