Ecología del Alma: La dichosa pendejada de elegir lo que te hace bien
Durante gran parte de mi vida, fui un experto en elegir lo que me hacía daño. Elegía relaciones que me drenaban, trabajos que me marchitaban y conversaciones que eran puro veneno. Mi pendejada favorita era creer que podía rodearme de gente que hablaba mal de todo el mundo y salir ileso, o que podía ignorar mi crecimiento interior y aun así "tener éxito".
Me sentía como el polvo: volando hacia donde soplara el chisme, la crítica o la aprobación ajena. No tenía raíces. Era una persona "desechable" porque yo mismo me trataba como basura, consumiendo basura.
La Revelación del "SU": Tu traducción de la felicidad
Leí el Salmo 1 bajo una nueva luz y entendí que la verdadera dicha no es un premio que te cae del cielo, es una consecuencia de tus filtros. Me permití traducir esa verdad para mi propia vida y esto fue lo que encontré:
"Que afortunado y feliz es aquel que no elige lo que le hace daño, ni está cerca de personas cuya influencia no le hace bien..."
Ahí está la clave: La felicidad empieza por una resta, no por una suma. Es dejar de sentarse en la mesa de los que señalan. Es elegir disfrutar únicamente de lo que te hace crecer por dentro, poniendo ahí tu atención de día y de noche. No es obsesión, es enfoque.
El Árbol vs. El Polvo
Cuando eliges trabajar en ti, sucede algo físico en tu espíritu: te vuelves un árbol. No uno cualquiera, sino uno plantado junto al río.
● Das fruto a tu tiempo: Dejas de compararte con el ritmo de otros (la pendejada de la inmediatez).
● Tus hojas no se caen: A pesar del sol que quema (los problemas) o la lluvia que ahoga (la tristeza), tú te mantienes verde. No porque seas un superhéroe, sino porque tus raíces están bebiendo de una fuente interna que nadie puede tocar.
En cambio, el que elige lo que daña su interior no puede levantarse. ¿Por qué? Porque no distingue. Se vuelve borroso, sin identidad, arrastrado por la opinión del momento. Sin claridad interna, pierdes el sentido de la vida. Dejas de existir mucho antes de que te entierren.
Si hoy te comparto esto, es porque yo fui ese polvo arrastrado por el viento, tratando de encajar en mesas donde solo se servía veneno.
Cuida tu entorno como si tu vida dependiera de ello (porque así es): Si tus amigos solo hablan mal de otros, tarde o temprano hablarán mal de ti. Huye de ahí.
Dios conoce a quien se conoce: Hay una conexión sagrada entre el autoconocimiento y la divinidad. Quien sabe quién es y se cuida, prospera porque su raíz es profunda.
Toma tu lugar junto al río: Trabajar en uno mismo es un trabajo de 24/7. Es decidir qué libros lees, qué videos ves y qué pensamientos permites que aniden en tu cabeza.
La prosperidad no es tener dinero en el bolsillo; es tener paz en la raíz. Ser dichoso es tener la valentía de elegir tu propio crecimiento por encima de la comodidad de la autodestrucción.