La Gran Estafa de la Dopamina: Por qué tu placer te está haciendo infeliz

El Error: Creer que la felicidad es un "subidón"

​Durante mucho tiempo, mi pendejada favorita fue ser un adicto a los estímulos. Yo creía que ser feliz era una acumulación de momentos intensos: el éxito de un nuevo proyecto, el like en la foto, la comida deliciosa, la compra impulsiva, el siguiente maratón de la serie de moda.

​Pensaba que si mantenía el nivel de placer lo suficientemente alto, la felicidad se quedaría a vivir conmigo. Pero lo que estaba haciendo era como intentar llenar un balde agujereado con una manguera de alta presión: entre más agua metía, más rápido se vaciaba, y más presión necesitaba la próxima vez para sentir lo mismo.

​Placer vs. Felicidad (Una mentira biológica)

​Nos hemos tragado la mentira de que el placer y la felicidad son sinónimos, pero biológicamente son casi opuestos.

●     ​El Placer es Dopamina: Es una recompensa inmediata. Es adictiva, es efímera y siempre pide más. La dopamina te dice: "Esto se siente bien, ¡hazlo otra vez!". Pero la dopamina tiene un lado oscuro: cuando se acaba, te deja un vacío que solo se llena con una dosis mayor. Es un ciclo de ansiedad.

●     ​La Felicidad es Serotonina: Es tranquilidad, es satisfacción, es estar en paz con lo que es. La serotonina te dice: "Esto es suficiente". No te pide más; te pide que te quedes ahí, presente.

​El problema es que la dopamina inhibe a la serotonina. Entre más persigues el placer inmediato (la dopamina), más difícil te resulta sentir felicidad real (serotonina). Nos estamos volviendo biológicamente incapaces de estar en paz porque nuestros receptores están fritos por tanto estímulo.

​El Ayuno de Estímulos: Menos es Más

​A veces, la solución no es buscar más éxito, más viajes o más experiencias "épicas". A veces, la mayor victoria es hacer un ayuno de estímulos.

​Vivimos con un astigmatismo generado por el exceso de luces. Estamos tan saturados de ruido, notificaciones y metas externas que ya no escuchamos nuestra propia voz. El éxito, en este mundo hiperestimulado, no es lograr más, sino tener la capacidad de sentarte en silencio, sin hacer nada, y no sentir que te estás muriendo de ansiedad.

​Hacer un ayuno de dopamina —dejar el celular, apagar las metas por un momento, dejar de buscar la siguiente "victoria"— es la única forma de recalibrar el cerebro para que aprenda a disfrutar de lo simple otra vez.

​La Lección del Ex-Pendejo

​Si hoy te comparto esto, es porque yo fui el pendejo que pensó que estaba deprimido, cuando en realidad solo estaba empachado de estímulos.

  1. Diferencia tus fuentes: Aprende a distinguir qué te da un "subidón" (placer) y qué te da "paz" (felicidad). No abuses de lo primero si quieres conservar lo segundo.

  2. Practica el aburrimiento: El aburrimiento es el campo de entrenamiento de la paz. Si no puedes estar 10 minutos solo con tus pensamientos sin buscar un estímulo externo, tienes un problema de adicción biológica.

  3. Bájale al volumen de tu vida: No necesitas que todo sea "increíble" o "exitoso". Aprende a disfrutar de lo "suficiente". Ahí es donde vive la serotonina.

La felicidad no es una meta que se alcanza corriendo; es un estado al que se llega cuando dejas de correr. Deja de buscar el próximo disparo de dopamina y dale a tu cerebro el regalo del silencio. A veces, para encontrar el camino, lo primero que hay que hacer es apagar todas las luces que te están deslumbrando.

Luis Mendez