Cerrar Ciclos: Por Qué Tu Vida No Tiene una Papelera de Reciclaje

Fui el necio que creía que cerrar un ciclo era un acto de magia digital.

Pensaba que si bloqueaba a esa persona, borraba las fotos de la galería, quemaba las cartas y eliminaba los chats, el pasado simplemente dejaría de existir. Nos han vendido la idea de que cerrar etapas es como vaciar la papelera de reciclaje de la computadora: un clic y ¡pum!, espacio liberado.

Pero la vida no funciona así. Tu historia no es un archivo digital; es piel, es memoria y es sangre. La prisa por "resetear" la vida al llegar diciembre —nuevas metas, nuevos hábitos, nuevas relaciones— a veces no es más que una huida desesperada de nosotros mismos.

Lo Vivido No se Elimina, se Integra

La verdad es que lo vivido no desaparece, y de hecho, hay cosas que no deberíamos intentar tirar al olvido. ¿Por qué? Porque tú también eras tú mientras esas cosas sucedían.

Si borras tu pasado a la fuerza, estás borrando una parte de tu propia identidad. Quizás hoy esos recuerdos duelan, quizás te avergüencen o te causen nostalgia, pero esas experiencias fueron el cincel que te dio la forma que tienes hoy.

Cerrar un ciclo no es fingir que nada ocurrió; es tener la valentía de mirar atrás y decir: "Eso pasó, eso dolió, eso fui yo... y ahora puedo caminar con eso sin que me detenga". No se trata de eliminar la información, sino de cambiar la forma en que la interpretas.

La Reconciliación con tus Versiones Anteriores

Al final de este año, verás a mucha gente en una persecución frenética por metas externas, olvidando lo esencial. Quieren una "nueva versión" de sí mismos porque detestan la anterior.

Pero el crecimiento real no se trata de asesinar a tu versión antigua, sino de reconciliarte con ella.

  • Esa versión tuya que se equivocó, necesitaba aprender.

  • Esa versión que aguantó lo que no debía, estaba tratando de sobrevivir.

  • Esa versión que "perdió" el tiempo, estaba ganando experiencia.

No puedes construir un edificio nuevo si desprecias los cimientos sobre los que estás parado. El verdadero cierre de ciclo ocurre cuando dejas de pelear con quien fuiste y le das las gracias por haberte traído hasta el presente.

Si hoy te doy un consejo inteligente, es porque fui el tonto que intentó nacer de nuevo cada enero, solo para darme cuenta de que cargaba con los mismos fantasmas porque no los había invitado a sentarse a la mesa.

Este fin de año, no te apresures a borrarlo todo.

  1. Observa tus "errores": Míralos como cicatrices de guerra, no como manchas de vergüenza.

  2. Abraza a tu "yo" del pasado: Dile que ya entendiste la lección y que ahora tú te encargas.

  3. No busques un nuevo "tú": Busca un tú más consciente, más integrado y más en paz con su propia historia.

Cerrar un ciclo es poner cada cosa en su lugar, no tirarlas por la ventana. Cuando dejas de huir de lo que viviste, finalmente tienes la energía necesaria para construir lo que sigue.

Luis Mendez